La cara sur del Yelmo de lado a lado

Hacía mucho que no salía a escalar. Demasiado.

A veces me cuesta organizar todos los quehaceres y todas las pasiones. Y sacrificar la pasión de la montaña por la de mi familia ha sido una norma estos últimos meses. Un agradable sacrificio, por supuesto, tan agradable que podría convertirlo en una dulce reducción vital.

Pero ahí estaban Vlady y Diego para tentarme con algo suculento: la Calavera (V, M2) en la cara sur del Yelmo, en La Pedriza. Una ruta que ya intenté hace un tiempo pero no salió por desconocimiento y bisoñez pedricera.

Desde entonces siempre me ha parecido una ruta muy atractiva pero con un gran hándicap: la exposición, pues carece de un sólo seguro o reunión en la ruta. No obstante, gracias a las vías que se cruzan con ella, la mayoría de escaladores actuales reducen el compromiso aprovechando reuniones y chapas sueltas cercanas a su itinerario. Así que, cuando conocí a Paco Aguado (el Calavera, de ahí el nombre) y me contó la verdadera historia de esa ruta, abierta sin cuerda “para pasar el rato”, decidí descartarla… al menos por un tiempo.

Diego recuperando el tercer y último seguro del tercer largo
Diego recuperando el tercer y último seguro del tercer largo

Sin embargo el domingo 16, hace dos semanas, me encontré aproximándome a la cara sur del Yelmo con dos amigos para repetir una vía que muy poca gente repite. Tan poca que estábamos seguros de que no pasaría lo que pasó: soprendentemente a pie de vía había no una, sino dos cordadas intentando la ruta. Una de ellas, además, parecía un poco lenta y desconocedora de la ruta. Optamos pues por lo más sensato, buscar una alternativa.

Y la encontramos, vaya que si la encontramos. Después de ojear una guía que nos prestaron otros amables escaladores, nos inclinamos por una bonita y elegante vía que también cruzaba toda la cara sur aprovechando una veta que comienza un poco más a la derecha de la Calavera, desde el suelo, y que circula un poco más alta que esta última. La ruta elegida, con unas características de exposición similares a la Calavera y una dificultad equivalente aunque quizá un poco más sostenida, fue  “By the face” (200 mts., 6a, M2).

Encarando el segundo largo (foto: Diego)
Encarando el segundo largo (foto: Diego)

El resultado fue una escalada no muy difícil pero con un gran compromiso (M2+ la graduaron mis compañeros) por tratarse de una constante travesía a izquierdas con impresionantes tiradas sin posibilidad de aseguramiento.

En mi cabeza, después de tanto tiempo sin escalar, bullían la tensión y la inseguridad, lo que me hizo rechazar encabezar el segundo largo. Diego, lesionado en un dedo ya tenía bastante con no bajarse. Y Vlady, que es un santo, tomó las riendas y encabezó los dos largos primeros con una tranquilidad nada desdeñable pese a ir dejando metros y metros las cuerdas colgando, sin seguros, tras de sí.

Escalar en travesía de segundo no es mucho mejor que hacerlo de primero, incluso en ocasiones es peor, pero psicológicamente me ayudó a ir entrando en materia y, finalmente, animarme a encabezar el tercer largo. Aunque una cosa es una decisión racional y otra muy distinta el subconsciente que, en mi caso, me dejó bloqueado un buen rato en un paso de equilibrio con cierto alejamiento del último seguro. Tres intentos me llevó resolver el paso y, por fin, sacudirme el miedo del cuerpo.

Hasta tres intentos me llevó este paso de equilibrio del tercer largo (foto: Diego)
Hasta tres intentos me llevó este paso de equilibrio del tercer largo (foto: Diego)

El resto de la vía no mejoraba en cuanto a exposición, pero perdía algo de ambiente, lo que simplificaba la escalada.

Tras la obligada cumbre y el siempre tenso descenso por la Valentina, comprobamos satisfechos y sorpendidos la ruta en toda su magnitud y espectacularidad. Una preciosa vía sólo para los muy iniciados en la escalada pedricera y, en especial, para aquellos que no echen mucho de menos las chapas. A los números me remito para refrendar mis palabras: en casi 200 metros, emplazamos 16 seguros y montamos 4 reuniones; hagan la división.

El croquis por si alugien gusta, cortesía de Vlady

6 Comments

  1. Ahhh…. las escaladas en la sur del Yelmo son “otra cosa”, cuando ves la cuerda con el seguro a 15 metros dices, como me pire ruedo como un péndulo media cara…, pero una vez que lo has hecho y liberas la adrenalina, con el panorama que queda a tus pies, es un subidón que ninguna vía de Patones me ha dado.

    A ver si me reparo la mano y este otoño vuelvo a la “Pedra”.

    Un saludoT

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *