¿La escalada deportiva por fin un deporte?

Mientras encuentro el hueco para salir a la montaña entre las inclemencias meteorológicas y obligaciones de todo tipo, rescato en mi cabeza una idea que hace mucho tiempo que está allí: que la escalada deportiva podría ser olímpica. No es un rescate casual, sino que viene motivado por una noticia que publicaba hace poco Desnivel sobre que la escalada podría ser olímpica en el año 2020.

Imagino que no sólo la escalada deportiva en roca (bueno, en resina) durante los juegos de verano, sino que la joven escalada deportiva en hielo también durante los juegos de invierno (más raro es el curling, ¿no?).

Parece que es una vieja reivindicación de las federaciones de clubes, canalizada a través de la Federación Internacional de Escalada Deportiva (IFSC según sus siglas en inglés) quién ha conseguido el primer paso, importante: ser reconocida por el Comité Olímpico Internacional, los dueños de la cosa olímpica.

Escalada deportiva en Frankenjura
Escalada deportiva en Frankenjura

Yo siempre he sostenido que el montañismo no es un deporte, es otra cosa; si nos dejamos llevar por el tópico, es una forma de vida. Pero al margen de lo que sea, lo que sí es cierto es que es una actividad que, en muchas facetas puede considerarse un deporte y que, afortunadamente, ha dado a luz dos disciplinas que son tan seguras como cualquier otro deporte convencional. Esto facilita la iniciación y, a la vez, la retención en esa zona de seguridad de escaladores que buscan los componentes lúdicos de la escalada evitando al máximo el riesgo implícito en otras modalidades. Con el tiempo imagino, y espero, que la mayoría si termina convirtiéndose en un deporte de gran difusión.

En definitiva, desde mi punto de vista, creo que hay dos buenas noticias asociadas a la posible “olimpización” de los deportes de la escalada. La primera es que nuestra actividad dará un paso más hacia al abandono de la clandestinidad, algo que yo creo que es muy bueno a pesar de que algunos consideran que sería mejor mantenerlo allí. Lo que es un hecho es que hay muchas tensiones desde diferentes lados que nos obligan a replantearnos continuamente las cosas: la masificación, las necesidades conservacionistas, la presión económica en todos los sentidos, etc. y hay que regular muchos aspectos. Y pese a que somos una comunidad más grande de lo que parece (más de ochenta mil personas en todo el pais, contando sólo a los federados) tenemos muy poca voz en casi nada por ser un poco desorganizados y poco asociativos. La olimpización nos dará más voz y mayor visibilidad y, quizá, permita que muchos de nosotros veamos en el hecho de pertenecer a un club y federarnos algo más que un seguro y unos descuentos en los refugios.

La segunda es que un deporte olímpico siempre se beneficia de inversión en todos los campos, desde la industria hasta la administración. Todo el mundo quiere tener campeones olímpicos y si hasta ahora hemos conseguido generar algunos campeones del mundo y muchos escaladores en la élite internacional, tanto en roca como en hielo, con esta inversión en dinero (que significa tiempo y más profesionalización), quién sabe si podemos crear una nueva generación de escaladores de élite que, además, no sean vistos como los raritos del barrio por su entorno.

Bueno, seguiremos esperando para ver cómo termina una historia que siempre he pensado que terminaría en unas olimpiadas y en algunos formatos televisivos.

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