Norte del Anayet frustrada

Larga ausencia de la bitácora por motivos laborales y personales varios. Pero todo termina y ya estoy de nuevo por aquí para relatar la última aventura: el intento frustrado de escalar la Vía clásica de la cara Norte del Anayet.

Partimos para intentar aprovechar antes de que desapareciera la nieve (si llegamos a saber el temporal que se avecinaba…), pero todo se alió en nuestra contra.

Rober y yo salimos el viernes después del trabajo, tarde, camino de Canfranc, con la intención de dormir en la furgoneta y madrugar para pillar lo mejor posible la nieve, contando con la aproximación. Y eso hicimos. Cerca de la 1:30 aparcamos y nos levantamos a las 5:30 para estar en marcha, equipados, a las 6:30 de la mañana, con las frontales y las botas de plástico por la pista de entrada al valle de Canal Roya.

A las 9:00 nos enriscamos hacia lo que creíamos que era la base del Anayet pero que no se distinguía por la niebla y, cuando levantó la niebla una hora después, descubrimos que nos habíamos equivocado. Mala suerte. Plan B: aproximarnos a la base de verdad para reconocer el camino y ojear las condiciones de la pared.

Cuando, tras mucho sufrir hundiéndonos en mala nieve costra que cedía bajo nuestros pies (y el peso de la mochila), vimos que nos habíamos comido casi una hora de paseo y, lo peor, que no había nada de nieve en la cara norte, así que decidimos salir corriendo para ver si aún podíamos llegar de día a Riglos. La clave era no abandonarse al desánimo.

 

Un alivio y una decepción pisar yerba
Hartos de pisar nieve en malas condiciones fue un alivio pisar la yerba. 

Y llegamos de día.

Jugamos un rato en los bordillos de deport¡va, en la base del puro, en un 6b+ y un 6a muy gratificantes. Y a estrenar el nuevo refugio para, al día siguiente, acercarnos al Mallo Colorado (uno de los mallos pequeños) para hacer la Víctor García, una vía equipada por Felipe Guinda (L1: 6a, L2: 5, L3: 5c según la guía).

 

Rober peleando con el magnífico 6a del primer largo
Rober sufre y disfruta a mitad del primer largo, cotado de 6a. 

 

Terminando el segundo largo, un V entretenido y que se suaviza al final
A punto de llegar a la reunión del segundo largo, aprovecho que el V se va suavizando. 

Finalmente, un gran día al sol, viendo las aves migrar a sus lugares de veraneo (calculamos más de 4.000 en, por lo menos 15 grupos). Una buena escalada y cumbre para nosotros solos.

 

Una cumbre gratificante que justifica el fin de semana.
Una cumbre gratificante que justificó, al menos un poco, el fin de semana.

One Comment

  1. Posted 27 marzo, 2008 at 16:41 | #

    Bueno, siempre hay que sacar lo positivo de algo negativo. En este caso, al menos escalásteís en roca, que no era lo planificado pero al menos…….Y con que ganas se coge verdad???

    Un saludo, Diego.

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