A raíz del último post que publiqué en un arrebato de frustración, un amigo y compañero de aventuras en Madrid me dijo entre ofendido y divertido: “ya te vale, chaval. Ya he visto que buscas compañero de escalada”.
El hecho es que es cierto que tengo compañeros, buenos compañeros. Aunque no es menos cierto lo que decía en mi post, son menos de los que formaban mi entorno antes de mudarme a la capital del reino.
No obstante, he pensado inaugurar, a modo de desagravio, una nueva sección de mensajes destinada a mis compañeros de escalada. Todas las personas con las que he compartido momentos buenos y malos (los menos), pero siempre intensos.
Así, sin orden ni concierto y poco a poco iré publicando semblanzas y alguna foto de aquell@s con quienes he escalado a lo largo de estos años.
2 Comments
¿el tiempo pasado desde la amenaza de las semblanzas es porque estás preparando una auténtica biografía del primero o porque aún estás eligiendo víctimas?
aunque supongo, y no temo equivocarme que estarás ocupandote de las labores de padre. Y trabajar también es una labor de padre…
Básicamente estoy más silencioso últimamente porque no doy abasto. Estoy sumergido en plena mudanza y enterrado en cajas. Me cuesta encontrar mis calzoncillos, que por supuesto no están en la caja que dice que están, como para encontrar tiempo para alimentar esto.
Además, estoy sin teléfono fijo hasta que a Telefónica le salga de las narices trasladármelo (me dan 35 días de plazo máximo) para que, luego, pueda solicitar una ADSL (que serán 20 días más desde que me lo trasladen). Las compañías de telefonía en este país son patéticas, asevero!